En los años previos a la proclamación de la Independencia del Perú, mientras el dominio español todavía mantenía el control político y militar del territorio, comenzaron a desarrollarse diversas acciones destinadas a preparar el escenario para la emancipación. Entre los protagonistas de este periodo estuvo José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete, quien posteriormente se convertiría en el primer presidente de la República del Perú.

La participación de Riva Agüero se inició mucho antes de ocupar la Presidencia. Durante los años previos a la llegada de José de San Martín, estuvo vinculado a actividades políticas y a la recopilación de información sobre las fuerzas realistas. Documentos y referencias historiográficas señalan su participación en la elaboración y transmisión de información estratégica relacionada con los movimientos y planes militares españoles.
Estas actividades no pasaron inadvertidas para las autoridades coloniales. Riva Agüero fue perseguido y detenido por los realistas, en un contexto en el que cualquier acción considerada favorable a la causa independentista podía ser castigada. Su detención constituye uno de los episodios que muestran el nivel de tensión existente en Lima durante los últimos años del régimen colonial.
Las ideas que cuestionaron al régimen colonial
El pensamiento político de Riva Agüero también quedó plasmado en sus escritos. En 1816 redactó en Lima la Manifestación histórica y política de la revolución de la América, publicada posteriormente en Buenos Aires, en 1818. La obra, conocida como Las 28 causas, presentó una crítica al sistema colonial y expuso diversos problemas que, según el autor, afectaban a los habitantes de América.
Entre sus planteamientos cuestionó la desigualdad entre los españoles peninsulares y los nacidos en América, así como las restricciones relacionadas con la libertad de pensamiento, expresión, prensa y comercio. El documento se convirtió en una de las expresiones del pensamiento político que acompañó el proceso emancipador sudamericano.
La actividad de Riva Agüero tampoco se limitó a la producción de escritos. Su nombre aparece relacionado con distintos planes y acciones desarrollados durante los años de la lucha independentista, en un periodo en el que la información y las comunicaciones constituían elementos fundamentales para enfrentar a las fuerzas realistas.

De la emancipación a la Presidencia
Tras la proclamación de la Independencia, el escenario político peruano continuó siendo complejo. Las fuerzas españolas todavía conservaban importantes posiciones y la nueva República enfrentaba dificultades para organizar sus instituciones y sostener la guerra.
En ese contexto, en 1823, José de la Riva Agüero asumió la Presidencia del Perú, convirtiéndose en el primer presidente de la República. Su administración fue breve y estuvo marcada por la guerra, las disputas políticas y la necesidad de fortalecer las fuerzas que defendían la independencia.
Durante su gobierno, Riva Agüero impulsó medidas destinadas a fortalecer la capacidad militar y naval del nuevo Estado. En materia marítima, se promovió la organización y equipamiento de la escuadra peruana, mientras que la conducción de la Marina quedó vinculada a la figura del marino Jorge Martín Guise, quien tendría posteriormente un papel importante en la formación de la Marina de Guerra del Perú.
En el ámbito militar, su gobierno también recurrió a oficiales extranjeros vinculados a la causa independentista. Entre ellos destacó el coronel francés Federico de Brandsen, quien participó en la organización de las fuerzas de caballería y en la formación de unidades que tendrían presencia en las campañas militares de los años siguientes.
La reorganización de las fuerzas armadas respondía a una necesidad inmediata: la Independencia todavía no estaba completamente consolidada. Las tropas realistas mantenían posiciones importantes y el nuevo Estado necesitaba contar con un Ejército y una Marina capaces de sostener la guerra.
Riva Agüero también mantuvo comunicaciones con otros protagonistas de la emancipación sudamericana. Durante 1823 intercambió correspondencia con Simón Bolívar, en un momento en que la situación militar del Perú requería coordinación entre los distintos sectores que defendían la independencia.
Sin embargo, su gobierno estuvo marcado también por una profunda crisis política. Las diferencias entre Riva Agüero, el Congreso y otros sectores del poder republicano se intensificaron mientras continuaba la guerra. El Gobierno llegó a trasladarse a Trujillo, desde donde Riva Agüero intentó reorganizar las fuerzas disponibles y sostener la defensa de la República.
Su administración terminó ese mismo año, en medio de una disputa por el control político del nuevo Estado. La experiencia de Riva Agüero como presidente fue breve, pero ocurrió en uno de los momentos más complejos de la historia peruana: cuando la República acababa de nacer y todavía debía enfrentar militarmente al poder español.

Una figura de la emancipación peruana
La figura de Riva Agüero ha sido posteriormente estudiada por diversos historiadores y sus escritos forman parte de la documentación relacionada con el proceso emancipador. Su trayectoria permite observar una etapa en la que la lucha por la independencia se desarrolló simultáneamente en los campos político, intelectual y militar.
Su papel no terminó con la proclamación de 1821. Como presidente, enfrentó el desafío de organizar un Estado que todavía se encontraba en guerra y de fortalecer las instituciones militares necesarias para consolidar la independencia.
José de la Riva Agüero falleció en 1858. Para entonces, el Perú había dejado atrás el dominio colonial y atravesaba ya sus primeras décadas como República. Su nombre quedó asociado a dos momentos fundamentales de ese proceso: la lucha previa por la emancipación y la organización inicial del Estado peruano independiente.
