El peruano ingresó directamente a la segunda ronda como cuarto sembrado del torneo gracias a su ranking ATP número 36. Su rival fue Adam Walton, quien venía de superar al neerlandés Jesper de Jong en la primera ronda. El partido tuvo un tinte especial, ya que el australiano había derrotado a Buse apenas días antes en Cincinnati.

El antecedente inmediato favorecía a Walton, quien se impuso en el Masters 1000 de Cincinnati por 6-4 y 6-3. Para Buse, Winston-Salem representaba la oportunidad de revertir ese resultado y sumar ritmo competitivo antes de su participación en el US Open, donde será el único peruano en el cuadro principal masculino.
El torneo de Winston-Salem es considerado un buen termómetro previo al Grand Slam de Nueva York. En caso de avanzar, Buse podría enfrentar a Daniel Altmaier, jugador alemán ubicado en el puesto 65 del ranking ATP, a quien ya venció en el Challenger de Cancún 2025.

El peruano llega con la presión de mejorar tras dos eliminaciones tempranas en Montreal y Cincinnati. Winston-Salem se convierte así en un escenario crucial para recuperar confianza y demostrar que está listo para competir en Flushing Meadows.
La expectativa en torno a Buse es alta, pues su ascenso en el ranking lo ha posicionado como una de las promesas del tenis sudamericano. Su desempeño en este torneo será determinante para medir sus opciones en el US Open 2026.