El parlamentario andino Fernando Arce Alvarado presentó un análisis sobre el crecimiento de las fuerzas de derecha en América Latina, destacando que este fenómeno responde tanto a factores económicos como a errores acumulados de las izquierdas gobernantes. Señaló que el fin del ciclo de las materias primas debilitó la legitimidad basada en el crecimiento, mientras que los escándalos de corrupción afectaron la credibilidad de quienes se presentaban como alternativa ética.

Arce explicó que la inseguridad y el avance del crimen organizado generaron una fuerte demanda de orden, espacio que la derecha supo ocupar con propuestas de autoridad y control territorial. También subrayó la desconexión de algunas élites progresistas respecto a las preocupaciones cotidianas de la población y el desgaste del relato antiélite, que terminó integrando a partidos progresistas en el mismo establishment.

El parlamentario concluyó que la región no se ha vuelto necesariamente más conservadora, pues la mayoría de ciudadanos sigue respaldando políticas sociales y de reducción de desigualdades. El voto por la derecha refleja más bien una exigencia de eficacia, seguridad, honestidad y resultados concretos en un contexto de desilusión con ciertas izquierdas gobernantes.