El Perú ha registrado su mayor retroceso en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2024, alcanzando solo 31 puntos y ubicándose en el puesto 127 de 180 países, según el informe de Transparencia Internacional. Este resultado representa el peor puntaje de los últimos años y coincide con la gestión de Dina Boluarte, marcada por cuestionamientos e investigaciones por presuntos actos de corrupción.
Desde que Boluarte asumió la presidencia en diciembre de 2022, la percepción ciudadana sobre la lucha contra la corrupción ha empeorado. La desactivación de equipos especializados y la aprobación de leyes que favorecen la impunidad son señaladas como las principales razones del deterioro en el combate a este problema estructural.
En el informe también se destaca cómo la corrupción impacta directamente en temas clave para el país, como la crisis de seguridad ciudadana y la gestión ambiental. La reciente aprobación de leyes que debilitan la protección de la Amazonía y la creciente violencia contra defensores ambientales agravan aún más la situación.
A nivel regional, Perú ocupa el penúltimo lugar entre los países de América Latina que buscan su adhesión a la OCDE, solo por encima de México. En el continente, Venezuela se mantiene como el país más corrupto, mientras que Uruguay y Chile lideran como los más transparentes.
El panorama actual subraya la necesidad urgente de reformas profundas en el sistema político y judicial para frenar la corrupción, fortalecer las instituciones democráticas y garantizar un futuro sostenible para el país.