
Jacobo Vaisman, excandidato a la alcaldía de San Juan de Lurigancho, protagonizó una historia que pocos imaginarían: enfrentarse legalmente a una de las marcas de lujo más poderosas del mundo, Louis Vuitton, y salir victorioso en la primera etapa del proceso. Lo que comenzó como un viaje de compras terminó convirtiéndose en una lucha por su reputación y derechos.
El origen del conflicto
En una entrevista con AMG, Vaisman relató que viajó a Nueva York para adquirir productos originales de Louis Vuitton —sandalias, zapatillas y zapatos— por un valor aproximado de entre US$10.000 y US$12.000. Sin embargo, al regresar al aeropuerto Jorge Chávez, fue sorprendido por un operativo de Aduanas con más de 80 agentes, quienes incautaron sus artículos alegando falta de comprobantes de compra.
Lo que parecía un trámite administrativo se transformó en una acusación grave: Louis Vuitton, tras recibir información de Indecopi, lo señaló como presunto líder de una organización dedicada a la venta de productos falsificados. “Me acusaron sin pruebas, afectando mi imagen y la de mi familia”, declaró Vaisman.
La defensa que cambió el rumbo
Lejos de aceptar la acusación, Vaisman contrató abogados y recurrió a Indecopi. Su estrategia fue clara: demostrar la autenticidad de sus compras. Para ello, solicitó a su banco un reporte detallado de sus transacciones en dólares, donde constaban pagos realizados en tiendas oficiales de Louis Vuitton en Estados Unidos. Esta evidencia fue clave para que Indecopi desestimara la denuncia y ordenara la reparación de daños.
“Mi abogado incluso demostró que era cliente premium de la marca desde 2011. Con eso, Louis Vuitton desistió del proceso inicial”, explicó Vaisman.

El intento fallido de reconciliación
Pese al fallo favorable, la marca francesa no se dio por vencida. Continuó con acciones legales e incluso cuestionó la decisión de Indecopi. En un gesto conciliador, Vaisman envió dos cartas a la sede de Louis Vuitton en Francia buscando una solución amistosa, pero nunca obtuvo respuesta. Ante el silencio, decidió demandar a la empresa por US$20 millones en reparación civil.
Más que un caso personal: un precedente
Para Vaisman, este proceso trasciende lo individual. “Quiero que se tenga como precedente en Perú que nadie puede tratarnos de manera discriminatoria ni acusarnos sin pruebas. Esto afectó mi imagen y la de mi familia; incluso mis hijos sufrieron bullying por este tema”, afirmó.
Hoy, el excandidato continúa firme en su lucha, decidido a que Louis Vuitton asuma responsabilidad por lo que considera una acusación infundada y discriminatoria. Su caso se ha convertido en un símbolo de resistencia frente a grandes corporaciones y un llamado a la defensa de los derechos del consumidor peruano.