
El viernes 2 de enero de 2026 fue declarado día no laborable compensable para los trabajadores del sector público en Perú. Esta disposición, sumada al feriado del 1 de enero, creó un fin de semana largo de cuatro días (del 1 al 4 de enero), lo que representa una oportunidad significativa para el descanso, la recreación y el fortalecimiento del turismo interno.
Este tipo de medidas no solo contribuyen al bienestar físico y emocional de los trabajadores, al permitirles desconectarse de sus actividades laborales y compartir tiempo con sus familias, sino que también generan un impacto positivo en la economía nacional. Al disponer de más días libres, muchas personas optan por realizar viajes cortos dentro del país, visitar destinos turísticos, consumir en restaurantes y participar en actividades culturales, lo que dinamiza sectores como la gastronomía, hotelería y transporte.
Además, estas jornadas fomentan la descentralización del turismo, ya que los peruanos tienden a explorar regiones fuera de las grandes ciudades, impulsando el desarrollo económico en provincias y comunidades locales. De esta manera, se logra un equilibrio entre la productividad laboral y la promoción de la riqueza cultural y natural del Perú.
En resumen, la declaración del 2 de enero como día no laborable compensable no solo es una medida orientada al descanso, sino también una estrategia para reactivar la economía, fortalecer el turismo interno y mejorar la calidad de vida de los trabajadores.