La llegada de chefs, críticos y turistas de más de 50 países generará un impacto económico significativo en turismo, hotelería y cultura. Se estima que miles de empleos temporales se crearán alrededor del evento.

La cocina peruana, reconocida por su diversidad y creatividad, se posiciona como una de las más influyentes del mundo. La elección de Lima es un reconocimiento al trabajo de generaciones de cocineros y productores locales.

El evento también servirá como vitrina para promover productos emblemáticos como la papa, el ají y la quinua, fortaleciendo la marca país en el sector gastronómico.
Con esta designación, Perú se consolida como destino culinario de referencia, capaz de atraer la atención mundial y generar orgullo nacional.