
El incremento estuvo impulsado principalmente por la minería, con mayores envíos de cobre, oro y zinc, así como por la pesca, que mostró un repunte en productos como harina y aceite de pescado. También se destacaron las agroexportaciones, consolidando al Perú como un proveedor confiable de alimentos en mercados de Europa, Asia y Norteamérica.
Las cifras confirman la confianza de los inversionistas y la competitividad de la economía peruana, en un contexto global desafiante. El crecimiento exportador no solo genera divisas, sino que también impulsa el empleo y dinamiza las cadenas productivas en regiones, fortaleciendo la descentralización económica.

Este récord exportador se convierte en una noticia positiva para el gobierno, pues respalda su narrativa de estabilidad y crecimiento, mostrando que las políticas de promoción comercial y apoyo a sectores estratégicos están dando resultados concretos que benefician al país.